La variable que más distorsiona la comparación son los derechos de uso. Una propuesta de 8 piezas con derechos solo para orgánico y otra de 8 piezas con derechos para Ads durante 12 meses pueden diferir mucho en precio y describir servicios que no son el mismo. Normaliza los derechos antes de mirar la cifra.
La segunda es el número de creadores distintos. Ocho piezas de un creador y ocho de cuatro creadores no valen lo mismo: la variedad de caras es parte del valor del UGC, y además cambia el coste de casting.
La tercera, la menos visible: cuántas horas internas te consume cada opción. Una propuesta más barata que te obliga a coordinar envíos, revisar candidaturas y perseguir entregas puede ser la más cara en coste total.
Y lo que hay que exigir en las tres: a qué se comprometen por escrito (volumen, plazos, reposición si una pieza no cumple brief, fecha de reporting) y cómo se sale. Si una propuesta no se puede reducir a esa tabla, normalmente es porque no quiere.
Rangos de mercado para contrastar si una cifra está dentro de lo normal: índice de precios UGC e influencers y modelos de pricing de agencias.