Qué se revisa, en este orden. Vistas medias de los últimos 10-15 vídeos, no solo del vídeo que más funcionó. Relación entre vistas y seguidores: un perfil sano en vídeo vertical suele tener vistas del orden de su base de seguidores o mayores, y uno con seguidores inflados tiene vistas muy por debajo. Desglose geográfico y de edad de la audiencia. Y curva de crecimiento: los saltos sin contenido detrás delatan compra.
La captura de las analíticas internas del perfil (TikTok Studio, Instagram Insights) es el documento que importa, porque las herramientas externas estiman. Un creador profesional las comparte sin problema; la resistencia a enseñarlas ya es información.
Hay un segundo filtro que no es de fraude sino de encaje: el brand fit. Un perfil limpio con audiencia equivocada no te sirve, y es un error más frecuente que el fraude. Que la audiencia esté en tu país, en tu rango de edad y con interés en tu categoría pesa más que el número de seguidores.
Y una regla práctica: en micro y nano, pedir las analíticas es más fiable que cualquier score automático. En perfiles grandes, conviene además mirar la coherencia entre plataformas.
Más detalle: fraude de influencers y cómo elegir un creador UGC.