El EMV es la métrica más citada y menos sólida del influencer marketing. Traduce impresiones orgánicas a euros usando un CPM de referencia, y esa referencia la elige quien hace el cálculo.
El problema no es la idea, es la opacidad. Una herramienta aplica un CPM de 8 €, otra de 25 €, otra pondera por engagement y otra por tipo de creador. El mismo caso puede valer 40.000 € o 150.000 € según quién lo calcule, y casi nunca se publica la fórmula.
Cómo usarlo sin engañar ni engañarse: declarar siempre el CPM de referencia y la fuente de las impresiones, mantener la misma fórmula entre periodos para que la comparación interna sea válida, y presentarlo como estimación de orden de magnitud, no como ingreso ni como ahorro.
Para decisiones de inversión son más útiles el coste por mil impresiones reales, el coste por vídeo entregado y, cuando existe, la conversión atribuida.