El Código de Conducta sobre publicidad a través de influencers es la norma de referencia en España para saber cuándo y cómo hay que avisar de que un contenido está pagado. No es una ley, es autorregulación: pero AUTOCONTROL resuelve reclamaciones sobre él y sus resoluciones se publican.
La regla de fondo es simple: si hay contraprestación —dinero, producto, viaje, descuento, lo que sea— y la marca tiene algún control sobre el mensaje, el contenido es publicidad y tiene que decirlo de forma clara, destacada e inmediata. El usuario debe entenderlo antes de consumir el contenido, no después.
Indicaciones que el Código considera válidas: «Publicidad», «Publi», «Patrocinado por», «En colaboración con», «Embajador de». No se consideran suficientes por sí solas las etiquetas automáticas de la plataforma colocadas donde pasan desapercibidas, ni fórmulas ambiguas como «gracias a» o un hashtag perdido entre otros veinte.
Un matiz que se escapa a menudo: el regalo sin condiciones —producto enviado sin acuerdo sobre qué publicar— no genera obligación de identificar. En cuanto hay acuerdo sobre el mensaje, sí.