La frecuencia se calcula dividiendo impresiones entre alcance. Es la métrica que explica por qué una campaña que iba bien deja de ir bien sin que nada haya cambiado.
El patrón habitual: los primeros días la frecuencia es baja, el coste por resultado también. A medida que la audiencia se agota, la plataforma repite el anuncio a la misma gente, la frecuencia sube y el rendimiento cae. No es que la creatividad haya empeorado: es que ya la han visto.
Las dos salidas son ampliar audiencia o rotar creatividades. La segunda es donde el UGC tiene ventaja real: tener diez variaciones del mismo mensaje rodadas por diez creadores distintos permite rotar sin volver a producir.
En orgánico la frecuencia no se controla, pero el concepto sigue sirviendo: publicar lo mismo una y otra vez a la misma comunidad produce el mismo desgaste.