Los tres cuellos de botella reales, por orden. El primero es la logística del producto: si el creador no lo tiene en casa, no graba, y los envíos se comen días. El segundo es la aprobación de claims: si hay que pasar por legal, empieza el día uno y no la semana cuatro. El tercero es la cadena de validación interna, que es lo único que de verdad puede tirar el calendario.
Qué se puede hacer en seis semanas con sensatez: un lote concentrado para la ventana de lanzamiento, con pocos perfiles y un mensaje claro, aceptando que no hay margen para rehacer piezas. Qué no se puede: montar un sistema de aprendizaje. Eso empieza después.
Si el producto todavía no existe físicamente, hay dos salidas: grabar con prototipo (y asumir que la pieza no sirve para ads si el producto final cambia) o mover la activación a después del lanzamiento. Forzar lo primero sin decirlo es cómo se tiran lotes enteros.
La recomendación honesta cuando quedan menos de cuatro semanas: concentrar el esfuerzo en el propio canal de marca y en un par de perfiles ya conocidos, y planificar el sistema para el trimestre siguiente. Un arranque atropellado quema presupuesto y además deja la sensación de que el canal no funciona.
Cómo se estructura un arranque sin prisas: La Combi Completa.