Un mega influencer opera en la liga de las celebridades: más de 1 millón de seguidores, alcance comparable al de medios tradicionales, y costes que se acercan a producciones publicitarias clásicas.
Su uso tiene sentido en grandes campañas de branding nacional o internacional, asociaciones de marca a largo plazo (embajadores), o cuando la marca quiere "subir un escalón" en percepción.
La contrapartida: engagement típicamente por debajo del 1%, audiencia diversa y poco segmentada, y costes que pueden representar el 50-80% del presupuesto de toda una campaña.
En la mayoría de marcas medianas y pequeñas, los mega influencers no son la elección óptima. Es más rentable construir un sistema always-on con UGC + micros + algún macro puntual.