El guion UGC vive en el equilibrio entre dos errores. Si no hay guion, el vídeo es simpático y no dice lo que tenía que decir. Si el guion es literal, el creador recita y se nota en el primer segundo.
La estructura que suele funcionar tiene cuatro bloques: el gancho (qué se dice y se muestra en los tres primeros segundos), el desarrollo (el problema y el producto en uso), el mensaje obligatorio (la frase o el dato que la marca necesita que aparezca) y el cierre con una acción concreta.
La forma de redactarlo importa: en vez de «di: este limpiador elimina el 99% de las bacterias», funciona mejor «menciona que elimina el 99% de las bacterias, con tus palabras». El primero produce un anuncio; el segundo, una recomendación.
Y conviene pedir variantes del gancho desde el guion. Tres aperturas distintas para el mismo cuerpo cuestan casi lo mismo de grabar y permiten que el dato decida cuál se usa.