Los subtítulos quemados parecen un detalle de edición y son una decisión de alcance.
Primero, por el consumo sin sonido: una parte importante de las reproducciones ocurre en silencio, y sin texto esos vídeos no comunican nada. Segundo, porque el texto en pantalla sostiene la atención: dar algo que leer reduce el abandono.
La diferencia con los automáticos de la plataforma es práctica. Los automáticos funcionan dentro de esa app; si la pieza se reutiliza en otra red, se usa como anuncio o se envía a un cliente, desaparecen. Los quemados viajan con el archivo.
Recomendaciones de formato: tipografía gruesa con contorno o fondo, dos o tres palabras por línea, posición alta o central (la parte baja la tapa la interfaz), y revisión manual, porque la transcripción automática destroza nombres de marca y de producto.