El media kit es el currículum del creador. Sirve para filtrar rápido y no para decidir.
Lo que debería contener para ser útil: seguidores por plataforma, alcance medio y engagement medio de los últimos 30 días (no los históricos, que siempre favorecen), desglose de audiencia por edad, sexo y país, ejemplos de colaboraciones anteriores con resultados, y los formatos y plazos que ofrece.
Lo que hay que mirar con lupa: las cifras redondeadas al alza, los datos sin fecha, las capturas recortadas y la ausencia del desglose geográfico, que es justo lo que delata una audiencia que no encaja.
Para una marca que trabaja con volumen, lo operativo es no depender del media kit: pedir acceso a las métricas nativas durante el casting y construir una ficha propia comparable entre perfiles. Un media kit es material de venta; la analítica de la plataforma, no.