El carrusel compite con el vídeo corto por un motivo poco intuitivo: mide el interés mejor. Deslizar es una acción deliberada, y el tiempo de permanencia en un carrusel bien hecho supera al de muchos vídeos.
Instagram reaprovecha además los carruseles: si un usuario no interactuó con la primera tarjeta, puede volver a servirle la publicación mostrando otra. Eso le da una segunda y una tercera vida que un vídeo no tiene.
Estructuras que funcionan: la portada con la promesa, tarjetas intermedias de una idea cada una, y una última tarjeta con la acción concreta. También el antes y después en dos tarjetas, y la comparativa punto por punto.
Para UGC, el carrusel es barato: no requiere edición de vídeo y permite al creador mezclar foto de producto, foto de uso y texto. En catálogos amplios es el formato que mejor relación resultado-coste suele dar.